22/9/09

Sobre el esfuerzo, más esfuerzo

Salí del trabajo con muy pocas ganas de ir al gimnasio pero una promesa es una promesa, bah en realidad no, era la culpa que me empujaba a ir a tratar de luchar contra lo inevitable, las caderas. Porque si hay algo a lo que cualquier mujer judía que se precie no le puede escapar es a las caderas. Así que bolso y la infaltable botellita de agua en mano salí para mi clase de spinning. Una vez que desenterré mi carnet de la billetera, el cual inteligentemente se negaba a salir de su lugar, subí las escaleras y entre a esa sala de torturas siglo XXI, elegí una bici y empezó una de las horas más largas de mi vida. Primero que nada el asiento de esa bicicleta me estaba violando, después me sentía totalmente fuera de lugar no me había puesto un súper top con unas calzas increibles y vincha haciendo juego, ni me media las pulsaciones, ni estaba sacudiendo la cabeza cual perrito de taxi, mientras pedaleaba, lo único que hacia o trataba de hacer era pedalear para llegar a no se donde, o mejor dicho si sabía a donde, a entrar en la mitad de los pantalones de mi placard que a causa de reiteradas picadas y cenas con amigos habían decidido achicarse.
La música estaba a todo lo que daba, igual que mis pobres patitas que se negaban a seguir moviéndose y yo en lo único en lo que podía pensar era en quién me había mandado a comer ese segundo brownie y cuando creía que nada podía ser peor , escucho que el profesor grita : " Vamos, pedaleen, sobre el esfuerzo, más esfuerzo.. " ese hombre era un criminal, más de lo que estaba haciendo en ese momento juro que no podía, estaba al borde de reventar, pero no iba a parar, así que hice trampa baje la velocidad; porque además de que gritaba que no dejáramos de pedalear, nos decía que no aflojáramos la tensión y como pude seguí pedaleando.
Todavía no se como pero conseguí terminar la primer clase, obviamente la segunda iba a quedar para otro día, me baje de la bici como pude, ya que no sentía absolutamente nada, me seque un poco y me fui a casa a comer unas "deliciosas" hojas verdes y una manzana, si al día siguiente podía caminar uno de mis propósitos de año nuevo iba a tener futuro.

7 comentarios:

  1. En mi primer clase de spinning, yo:
    -Me olvide mi agua
    -Me vesti para la guerra (claramente desfavorable)
    -Decidi nunca mas volver
    Sobre el esfuerzo, menos comida y menos spinning!!!

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  2. Intenté ponerme a la "moda" y asistir a la clase de spinning más cara de la historia: pagué 200 pesos (por una promo en la que abonaba 2 meses a cambio de 3, que después de esa 1º clase jamás volví)

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  3. Tratar de llegar a un lugar que no existe es la definición de las clases de spinning. Aguante los brownies!

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  4. Nunca logre entrar en una clase de spinning... solo de mirar a la gente "andar" ya me es suficiente para quedar agotada!

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  5. jajajajajaj
    pensar q yo hace un mes que vengo dando vuelta con este tema del spining!!!!
    excelente

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  6. Yo te conozco bien pendeja, y esos ¨cinco kilitos de mas¨ te quedan perfectos y solo te sirven para engordar tu blog.
    Deja de contar cuentitos para adolescentes anorexicas y charlemos de chismes jugosos por lo menos que se que los tenes y eso si engordarian bastante este blog. Dale ketepario contanos una buenaaaaaaaaaa!!!!

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  7. Sammy, me dijo q te siguiera, por lo menos este primero post me encantó.
    Sé como es esa historia del spinning!!! fui una vez en mi vida, allá en Baires, nunca más volví. Y por estos pagos donde vivo tengo paisaje suficiente para ver mientras pedalo!árboles y esas cosas de la naturaleza!!
    Si tu amigo Cristian dice q los 5 kg te quedan bien, aprovechalos!!! no te mates al pedo!! besos, te sigo!!

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