Mi cara estaba roja como un tomate y si no hubiese sido, porque la loca de mi amiga de la oficina me pellizco por debajo de la mesa todavía estaría atornillada a la silla.
Cuantas posibilidades había de que mi primera y única noche de wild casual sex terminara convirtiéndose en una noche loca con mi nuevo jefe. En un mundo normal casi ínfimas en el maravilloso mundo de Julieta casi todas.
Así, con la diplomacia que me caracteriza en la agencia, me serví un poco de agua, la cual tuvo que luchar arduamente con la nuez de Adán , que no tengo, para poder pasar por mi garganta, calmarme un poco . Después de eso iba a esperar que terminara la reunión para buscar refugio en mi escritorio hasta que fuera el horario y de irme y huir.
¿ Pero a donde? Juan me miraba de reojo mientras explicaba como íbamos a organizarnos y yo terminaba de confirmar que si había algo que no había sido casual era mi noche de ayer.
11/2/10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario